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Velas aromáticas: ideas para usarlas

Todos hemos comprado alguna vez una vela aromática, conquistados por el olor, la forma y la idea de paz y de amor que transmiten. Pero también todos hemos abandonado nuestra vela en algún cajón, o la hemos dejado de adorno por años en alguna mesa de la sala. Esto nos pasa porque no se nos ocurren ideas y momentos para usarlas, ¡y no queremos que te pase nunca más! Por eso, para darle la bienvenida a este nuevo producto, hicimos una lista de ideas sobre cómo usar y disfrutar tu vela aromática. ¡Hay muchísimas posibilidades! Aprovéchalas.

 

  

1. Una cena

La luz de las velas es la mejor iluminación para una cena romántica, ¡o incluso para una cena con amigos! No tienes que apagar todas las luces para que tu vela le dé un ambiente diferente, más cálido y amable, a la conversación. Y un olor sutil y natural es el detalle final perfecto. ¡Son un centro de mesa bonito y original!

  

2. Momento zen

Todos necesitamos un lugar seguro. Una persona que nos abrace, una comida que nos recuerde a la infancia, un rincón especial de la casa o un olor que nos dé calma y espacio para pensar en nuestra vida. Las velas aromáticas naturales son un aliado cuando se trata de atender nuestras emociones a través de los sentidos. Puedes sentarte un rato y escucharte a ti mismo con la compañía simple y cálida de una vela aromática. ¡Te recomendamos, por ejemplo, una cita contigo mismo en la tina! O una mañana de meditación. Ese es nuestro uso favorito de las velas: prenderlas por la sencilla razón de regalarte un momento para ti.

  

3. Huele a recuerdos

Para algunos la navidad huele a pino y para otros a manzana con canela. Las mañanas pueden oler a café y las noches a té. Y la casa de nuestros papás también tiene un olor especial. Las velas aromáticas nos permiten elegir y remover nuestros recuerdos, y así determinar el ambiente de un espacio: uno que nos haga sentir en paz y que, estemos donde estemos, nos transporte. Por eso te recomendamos usar velas aromáticas en momentos dedicados a recordar: abrir una caja con fotos viejas, hacer un álbum, o, mejor aún, ¡crear recuerdos! El cerebro relaciona olores y memorias de una forma intensa y única.

  

4. Rituales

Un ritual es una serie de acciones con valor simbólico, y tiene el poder de crear hábitos y recuerdos positivos para ti y toda la familia. Por eso te recomendamos crear un ritual de aromas y luces algún día de la semana: elige una vela y préndela (aunque no quieras que se acabe, y aunque se vea muy bonita sin haberse derretido). Luego, invita tu gente cercana a platicar, a escuchar música o a reflexionar sobre la semana. Si consigues que se vuelva un hábito, entonces

prender velas puede convertirse siempre en una invitación o un símbolo de compartir.

 

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